Historias del barrio


Calle de Jesús: El comunicado

Estamos en 1950. La guerra hace tiempo que terminó pero la represión de Franco todavía llena las cárceles de España.

También las de Valencia. La de San Miguel de los reyes, la Modelo. Miles de ciudadanos se agolpan en el Interior de sus muros a la espera de sentencia. En la mayoría de los casos su única culpa ha sido defender el gobierno de la república. Algunos pronto saldrán, otros deberán cumplir algunos años de privación de su libertad, pero otros solo saldrán en una caja de pino. Y allí, en la ciudad del Turia comienza esta historia. Son historias de barrio de manos del hilo conductor de una familia. Otras familias tendrán más cosas que contar, otros menos...o nada. En el número 90 de esta calle (actualmente 92) vive la familia Oltra. Es un humilde piso de unos 70 m2 donde conviven diez personas. El piso lo tiene alquilado Francisco Oltra Vilaplana que ocupa la parte de un pequeño comedor, una cocina y dos habitaciones repartidas para el, su mujer Francisca Herrero y otros tres hijos, Manolo, Paquita y José. Francisco Oltra cedió, hace años y sin ningún coste, a su hijo (de un anterior matrimonio), la sala con una habitación para su mujer Josefina Mollá y sus tres hijos.

Se recibe un comunicado que le anuncia a Josefina la muerte de su marido.

La historia retrocede al año 1936 y desarrolla las historias de la familia y de personajes de esta popular calle Valenciana.

Francisco Oltra Mollá

(con la colaboración de Ramón Mir Muñoz)

Los barrios de Valencia eran verdaderos pueblos dentro de la ciudad. Todos los vecinos se conocían y se ayudaban. Podías dejar las puertas abiertas y, solamente muy de tarde en tarde, se oía que había algún robo. Y como en todos los pueblos, existían sus personajes imprescindible, el maestro, el cura, el boticario, la cotilla, el borracho, la mujer de vida fácil y, por supuesto, el tonto. No he mencionado al héroe, sobre todo porque es imposible nombrarlos a todos, casi todos los vecinos eran héroes, madres heroínas que trabajaban hasta la extenuación y criaban a sus hijos con lo que ahora se malgastan algunas en un teléfono inútil para un niño, hombres héroes que trabajaban de sol a sol para su familia y niños héroes que se divertían en la calle y con cuatro tablas se hacían un camión, un fuerte o un patinete derrochando imaginación. Era un mundo más pobre en dinero, pero mucho más rico en cariño y compañerismo.

Historias del barrio

Mi calle de Jesús
Lo que aquí se cuenta forma parte de la Historia personal de una familia lejos de la que escriben unos y otros en función de sus propios intereses políticos. En "Historias del barrio" sólo se relata lo vivido por el autor y su familia sin ningún otro interés de adoctrinamiento político.

Ramón Mir Muñoz

Calle de Jesús
¿Nos fabricamos los Dioses a la medida de nuestros deseos? Los Dioses, como las curas milagrosas, no pueden ser distintos. Si hubiera una cura milagrosa, no haría ftitlea ninguna otra. Al Dios único le sobraría con un mandamiento "No hagas mal ninguno".
a sus más de 90 años continua construyendo, por sus propios medios y desde hace 50, la catedral que se propuso hacer.
cuando de maldad se trata, no se distingue ni por sexos, ni por cultura. Erzsébet Báthory traspasó cualquier nivel.